martes, 10 de diciembre de 2013

Derrumbe

Egon Schiele 1914

A veces me derrumbo irremediablemente. Ahora mi espalda no aguanta los fracasos por tanto tiempo y caigo. Nunca he sabido pedir ayuda, sin embargo sobrevivo y no es por mí. Creo que mi vida es pura teoría, y la práctica un doliente errar por todos lados. Me pesa el mundo como si me perteneciera. La incertidumbre agota toda probabilidad y es inevitable otra tristeza. El corazón, contrito, exige el llanto. La mente, cruel, propone el castigo. Yo conozco el antídoto, es tan fácil como envolverse en la noche, ungüento para el descanso. Abreviar el incesante parloteo de los ladrones de la paz, que se parecen tanto a mí y me hablan desde todas partes. Corro, sospechando un miedo. ¿Cuánto de verdad hay en un temor? ¿Una breve amenaza se espanta con un ligero insulto? Mis piernas, cansadas, deciden esperar. 

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