martes, 7 de mayo de 2013

Lunes

Fotografía: Bettmann
Para empezar, aquí vamos otra vez. Perenne inicio, cargado de optimismo desbordante. No hay manera de eludir al tiempo, sin riesgos a la salud. ¿Desde cuándo un lunes es optimista? Inventos de nueva era para salvar a la Humanidad. Pero entiendo que algo ha de servirnos de inspiración. Así que asumo la ironía, sin daños a terceros, y espero que el tiempo no me venga a reclamar. La ironía es una daga que debemos lijar en nosotros mismos; seppuku glorioso, que la sangre no se derrame en los demás. A fin de cuentas, la rabia es de uno. Y luego el hastío se vuelve violento, como enfermedad crónica. Pero, ¡qué culpa tiene el lunes que no hayas sido un eminente doctor y que no sepas usar, ni siquiera en la cama, la imaginación! Que no entiendas las sutiles tramas del mercadeo y la publicidad; ni pegues una en cuestión de negocios y finanzas. Y, de paso, tu religión no la sepas afrontar. (Que, por cierto, grava también los pecados de omisión.) Pero, ¡qué culpa tienen los demás! Sé que debemos empezar, para expulsar, cada vez que sea posible, los miedos de la preñez de vivir. Intentemos que la vida sea una cópula consentida, aunque a mí los lunes me sigan arrechando.

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