martes, 10 de diciembre de 2013

Derrumbe

Egon Schiele 1914

A veces me derrumbo irremediablemente. Ahora mi espalda no aguanta los fracasos por tanto tiempo y caigo. Nunca he sabido pedir ayuda, sin embargo sobrevivo y no es por mí. Creo que mi vida es pura teoría, y la práctica un doliente errar por todos lados. Me pesa el mundo como si me perteneciera. La incertidumbre agota toda probabilidad y es inevitable otra tristeza. El corazón, contrito, exige el llanto. La mente, cruel, propone el castigo. Yo conozco el antídoto, es tan fácil como envolverse en la noche, ungüento para el descanso. Abreviar el incesante parloteo de los ladrones de la paz, que se parecen tanto a mí y me hablan desde todas partes. Corro, sospechando un miedo. ¿Cuánto de verdad hay en un temor? ¿Una breve amenaza se espanta con un ligero insulto? Mis piernas, cansadas, deciden esperar. 

viernes, 29 de noviembre de 2013

Irse más allá

Mikio Watanabe - Volatile Shine
Irse más allá de todo y volver. Encontrarse con una súbita transparencia. Eludir cada conato de realidad para descubrir un verdadero refugio. Ir más allá es como volar. Y el vuelo es una forma de respiración que hemos olvidado. Una forma de existir fuera de uno mismo. Pido permiso para despegar, y vivir en la brisa, en la nube, en la lluvia, en la tierra, la luna, en todo, en todos, en ti. 

viernes, 18 de octubre de 2013

lunes, 30 de septiembre de 2013

Volverás

Foto: Maggiotto John
Sé que volverás. Aparecerás al límite de un desespero, superados todos los abriles, y en tu máximo apogeo. Mañana no te prometo nada, seguramente lloraré, como en casi todos los finales, porque estar sobria es muy aburrido. Extenderé mis insomnios en otros espacios, que a lo mejor no sabrán decirme, de la mejor peor manera, que mis cavilaciones son puras vacilaciones, que me compre un perro (de una buena vez) y deje de estar paseando demonios, que todo laberinto es la broma de algún dios y que aprenda a nadar para siempre. Pero todavía debo llorar mis antiguas muertes, así que esta madeja deshilvanada, vuelta hilachas, anegada de inquietudes, buscará otros aposentos. ¡Adiós, embriagante y sutil Septiembre, que albergaste mis desvelos!

martes, 17 de septiembre de 2013

Ese compromiso


Imagen: Frank Tozier 
Heme aquí, rauda como el más lento de los designios. Ínfima, íngrima. Abarco la brevedad de los días con el suspiro leve que tengo por respiración. Callo la mayor parte del tiempo para que no nazcan excusas, que son solo presentimientos. Ese compromiso de ser uno mismo ante el desamparo, me lo debo desde hace muchas vidas. Tantas lágrimas vertí, que ahora, soy una isla que quiere convertirse en faro.

miércoles, 28 de agosto de 2013

La hora de la melancolía

Pablo Picasso - Mujer sentada en un jardín
¿Qué hora es allá, donde no te veo? ¿Allá será el destino exacto que mis pasos no consiguen? Estorba la distancia por todas partes. Por acá es la hora de la melancolía, donde brotan los recuerdos debajo de cualquier piedra y sucumbir es la única opción, que poco a poco se convierte en naufragio. Donde quiera que miro están pasando la misma película, aunque el cielo es la mejor pantalla. Si no se convierte en tristeza, la melancolía puede ser un vals, un anhelo resignado de volver allá, donde supongo, está la felicidad y tiene tu nombre. Volteo a todos lados, buscándote siempre, y con sorpresa te encuentro más cerca, en el tenue olor de la hierba recién regada.

martes, 13 de agosto de 2013

Borrador

Vincent van Gogh
Me asomo a unas letras que no me pertenecen con un cansancio añejo. Miro, a lo lejos, extensos campos, y siento la sequía pisándome los talones. Lloro (sin saber de riego), con la certidumbre del mundo que me arrasa en esta hora, y entonces no me puedo resignar.

lunes, 5 de agosto de 2013

Constancia de mí

Kenneth Garrett- Pared del Templo de Karnak
No sé quién está allá; ahí enfrente de mí, detrás de este papel que de pronto se convirtió en pantalla. Quizá este espacio en blanco sea un pedazo de silencio que podemos usurpar con derecho propio. Quizá haya estado equivocada; estoy segura; y lo que me digo a mí misma en esta intimidad nunca haya sido un secreto. Quizá siempre he querido ser ese otro que escucha a los demás, así nadie diga nada. Lo más probable es que quiera, antes de disolverme en las profundas aguas de la paz prometida, donde no nos quedará más remedio que oírnos (o juzgarnos) sinceramente, que alguien o algo (una vieja pared amarillenta, la vacilante puerta muda de un baño público, el tronco dolido de un árbol inmortal, un destartalado pupitre testigo de una antigua sabiduría) deje constancia de mí.

domingo, 21 de julio de 2013

Llueve

Imagen de la Web
Llueve. Desde el cielo alguien lanza una imprecación que mis ojos reciben conmovidos. No me atrevo a cerrar la ventana ante semejante discurso. Pero ese llanto rabioso de arriba es una bendición para los de abajo. Mañana nacerá una flor y resucitará un árbol. Ese fue el pacto inicial que a nosotros nos tocó traicionar. Antes era la luz, después apareció la lluvia ofreciendo misericordia. El arrebato es una forma de impotencia. Tantos años para la cosecha, y siempre somos los mismos. La eternidad tiene una paciencia infinita.

martes, 9 de julio de 2013

Femenino tardío


Feminine wave - Hokusai Katsushika
Es tarde, pero ya no importa. Ahora disfruto de las pausas igual que del café, el tiempo necesario para que aparezca una cana, y deba mañana, nuevamente, acostumbrarme al espejo. La vida y su eterno baile. Ola que va y viene, vuelta y vuelta, en punto. Ola que besa y desgasta mis orillas, remoja mis carnes. Mi cuerpo ya no está firme, mi corazón está blandito. Una ola es una gran lágrima, que derrama la sal sobre el alma que merece resurrección. Una pausa, otra, una ola y cien más. La mar, la vida y yo.

martes, 18 de junio de 2013

Externo

Imagen de la Web
La noche exige el reposo. El ruido debería ser ilegal. Hay un leve e impreciso límite, en el que, el sonido, ya no es música. Siniestros gritos pueblan la oscuridad desde veteranas gargantas de hombres-lobos, que parecieran padecer igual hambre que el pueblo, hombre-común. Sirenas pululan, no en el mar encantado, sino en callejones desolados donde, lloronas desalmadas, vagan clamando, quizás, por una nueva ley de adopción. Sobrevuelan ideas que se quedan atascadas en la malla de la ventana, como mosquitos. Y yo pensando en un agujero negro, que se devore la hostilidad. Doy vueltas buscándome la cola, en un ejercicio inútil de concentración, para expandir la paz del silencio, y me consumo, irremediablemente, como varita de incienso.  Queda tapizado el olor del cansancio, en las sordas paredes del cuadrado cuarto. Y la imaginación, derretida en mi piel, para otra ocasión. La lucha contra lo externo viene en ritmo de rock & roll.

jueves, 13 de junio de 2013

Un café para Marianne

Imagen: Michael Mullan
A Marianne Quiroz,
Mi amiga de kinder


El café es una excusa. Pudo haber sido té, pero fue café. Era café con leche, en pocillos de peltre, lo que nos daba Mamapia en las tardecitas. Y era pancito dulce, de tunja, cachito o piñita, lo que remojábamos en el amable líquido y devorábamos con impaciencia. Éramos niños y fuimos felices. Así que ahora, quinientos años después, cuando yo digo café, digo pan, digo familia, digo amor. Y si la felicidad dura hasta que nos tomemos el café –porque después vuelve la vida– que así sea pues. Si pudiera desaparecer el espacio, que para nosotras nunca fue distancia… Antes del café, iríamos al parque, tú seguramente correrías hacia los juegos, mi miedo me haría quedarme atrás y pensarlo dos veces, miraría con admiración tu espíritu y tu cabellera e iría a sentarme al borde de la cancha; buscaría una piedra grande y fuerte, como tú, y comenzaría a machacar, cual ceremonia religiosa, el puñado de piedrecitas que cupieran en mi mano, más pequeña antes, todavía. Tú me mirarías de lejos, y después de saltar y brincar por todos los juegos, te acercarías sin palabras, a acompañarme en el ritual de hacer polvo las piedrecitas. Nos quedaría el recuerdo para meditaciones futuras, y el lazo para refutar la casualidad. El silencio nos unió primero, después el sentimiento y luego las palabras. ¡Quién sabe desde cuándo el compromiso! Pero el encuentro fue una bendición. En el salón de clases, tu puesto detrás del mío, mi espalda ocultándome los ojos y aún así sospechabas un dolor. Tus notas en verso, al final del cuaderno, eran gotitas balsámicas para mis oscuras premoniciones. Después el tiempo, la vida… y nosotras saltándonos las distancias. Nos llamamos con el pensamiento, como aprendimos una vez, en otro mundo, cuando estuvimos en peligro de perdernos; y así seguimos hablándonos. Todavía nos sorprenden las coincidencias. Y la imposibilidad del maquillaje natural, después de haber vivido los 80’s. Los resultados sorprendentes del botox en el entrecejo. La dificultad de vestir, con elegancia, un cuerpo maduro con alma de niña. Los hijos, los hombres, la familia, el trabajo, la vida. Risa y risa. Las lágrimas levemente asomadas en las esquinas de los ojos… ¡al exilio!… ya hemos pasado algún purgatorio. ¿Mocca, latte, o con leche, bien clarito? Para mí un marrón fuerte, por favor.

lunes, 10 de junio de 2013

Testigo

(Peter O'toole)

Esta casa deshabitada a estas horas tranquilas, es un hecho que acontece como un destino unánime. No sé donde me voy al final de la tarde; pero dejo mi cuerpo de testigo.

lunes, 3 de junio de 2013

Pura Intemperie

Foto: Stephen Arens
El tañido de unas campanas, hace eco en la pared de enfrente, yo sonrío por el beso inesperado. Encuentro íntimo que me envuelve en palpitaciones. Un aire cargado de la pureza de lo primitivo. El aire que trae el recuerdo de la primera vez que fuimos en esta tierra, y estábamos limpios y felices. Sentir el cuerpo desnudo, vestido por el sol, la lluvia, un arcoiris, un frondoso árbol, o cualquier pedazo de cielo. La intemperie como forma de vida. Sabíamos quien era quien, no porque tuviéramos distintos nombres, o distintos cuerpos, sino porque escuchábamos, claramente, la música única de cada corazón. No se escuchan los pasos de pies descalzos, pero nuestra madre reconocía cada huella del camino. ¡Tuvimos tanto! Ahora nos queda el silencio, horadando cada coyuntura, como amnesia autoinducida, como alcohol matando neuronas que hospedan recuerdos dolorosos de una felicidad perdida. A cada quien le llega el día, no porque yo lo diga, pero llegará. Tenemos hasta la última posibilidad, manos, pies y corazón. Verse a los ojos, es de valientes; también lo es, pedir perdón, y hacerlo, mucho más. Demostrar que la vida es uno, y está en todos. Desvestir el cuerpo, del peso que nos jala con fuerza hacia abajo. Decir -¡No!-, bien fuerte, en todos los idiomas, y por última vez. Hacer el perdón para mirarnos desnudos, y de frente.

miércoles, 29 de mayo de 2013

Orilla

Imagen: Cuadro de Hippolyte Flandrin
Me pesa el tiempo en la espalda. El café sirvió, pero siempre necesito más. Una joroba  no se puede maquillar, aunque, en vez de tiempo, podría guardar ahí café. Y dar el siguiente paso, que no me lleva a ningún lado visible. Los demás entonces me verán alejarme, hundirme dentro de mí, para acercarme cada vez más al corazón. Puedo ser una ermitaña. Lo soy. Lo sé. Puedo también regresar a los caminos polvorientos que tapizaron fracasos ineludibles, quedarme un rato mirando la pesadilla, y saber que fui yo, enemigo y perdedor. Un encuentro con la tristeza del pasado, requiere un poco de valentía y no tanto cansancio. Sin embargo, de esas tristezas, mías y de nadie más, una orilla me rescata siempre. Así que voy y vengo, mientras no me olvide de respirar.

martes, 14 de mayo de 2013

Encuentro lúdico

Imagen: Roy Lichtenstein

Obligada, empiezo a mover mis dedos como si estuvieran diciendo letanías. Consiento de inmediato, el roce imperceptible. Así como una no puede decirle a la brisa que no, por mucho tiempo. Paso y repaso palabras en mi mente. Voy formando oraciones dignas, como todo lo creado. Que sean pequeñas no las hace menos. Las quiero, para llevar y compartir. Un servicio exprés, para merendar. Un encuentro íntimo y lúdico no requiere traje formal. Galletas chinas de la suerte, salen disparadas de mi mente. Voy, cual Hansel, dejando un camino de palabras. Pero te necesito a ti, cual verbo, para que ejecutes la acción y modifiques tiempo y sujeto, de modo que creemos el presente. Por ejemplo, si el papelito en la galleta dice: “Alguien te besará ardientemente en los labios”. Como no vas a poder decir, yo te beso, o te estoy besando, tendrás que hacerlo, y yo sabré que el tiempo es hoy, que eres tú, y sentiré ardientemente cómo me estás besando. 

martes, 7 de mayo de 2013

Lunes

Fotografía: Bettmann
Para empezar, aquí vamos otra vez. Perenne inicio, cargado de optimismo desbordante. No hay manera de eludir al tiempo, sin riesgos a la salud. ¿Desde cuándo un lunes es optimista? Inventos de nueva era para salvar a la Humanidad. Pero entiendo que algo ha de servirnos de inspiración. Así que asumo la ironía, sin daños a terceros, y espero que el tiempo no me venga a reclamar. La ironía es una daga que debemos lijar en nosotros mismos; seppuku glorioso, que la sangre no se derrame en los demás. A fin de cuentas, la rabia es de uno. Y luego el hastío se vuelve violento, como enfermedad crónica. Pero, ¡qué culpa tiene el lunes que no hayas sido un eminente doctor y que no sepas usar, ni siquiera en la cama, la imaginación! Que no entiendas las sutiles tramas del mercadeo y la publicidad; ni pegues una en cuestión de negocios y finanzas. Y, de paso, tu religión no la sepas afrontar. (Que, por cierto, grava también los pecados de omisión.) Pero, ¡qué culpa tienen los demás! Sé que debemos empezar, para expulsar, cada vez que sea posible, los miedos de la preñez de vivir. Intentemos que la vida sea una cópula consentida, aunque a mí los lunes me sigan arrechando.

sábado, 27 de abril de 2013

Nocturno

Fotografía:  Vincenzo Balocchi 

La noche está ahí afuera. Llama con insistencia a la ventana. Propone un erótico juego de imaginación. Me muerdo los labios, y saco un tobillo desnudo. Listo. Me atrapó.

martes, 23 de abril de 2013

Declive

Jackson Pollock -  N 14 gris
No sé si es mejor que me vaya. Dimitir a este reino perdido, y acercarme al gris parco del declive. No hay, dentro de mi, ni una breve pugna que albergue un atisbo de ilusión.  ¡Déjenme sola! Cuántos días hay en el desierto. Este tránsito se alarga como un dolor para el que no existe reloj. Afuera han pasado tres días. Aquí, acaso, una vida, sin salvación.

sábado, 13 de abril de 2013

Anoche

Imagen: Joaquin Moragues 

Busco en la noche de ayer tus manos. En mi cama sobrevive el calor. Los besos que no quedaron estampados  en mi cuerpo, sirven de alfombra a mis pies desnudos de ti; tierra firme, mi asidero. No hay palabras posibles para la paz, silencio que alberga el infinito; origen y fin, como dos cuerpos entrelazados. Te busco para que anoche se repita, y en cada minúsculo espacio nos rellenemos el uno del otro, para hacernos y deshacernos, por los siglos de los siglos. Amén.

jueves, 4 de abril de 2013

Destino

Fotografía: Beverly Joubert

Desprevenida, con el letargo que produce el calor que empapa la piel y adormece el pensamiento. Sumida en verdades inconclusas, de mi propiedad. Sacando cuentas de los atardeceres que me perdí, y que ya no volverán. El vapor caliente que exuda la tarde derrite cualquier pasado, y no deja ver el futuro. Me abrazo para saber que estoy, que soy. Doy un paso, dos... Hay un destino para mí, que hoy no me tocó.